La Homeopatía no atiende enfermedades, sino enfermos, y por ello la consulta con un especialista en esta Medicina se basa en minucioso examen de los síntomas, carácter, historia médica y hábitos del paciente que, de algún modo, recuerda la calidez del médico familiar.

La Homeopatía y la terapéutica convencional son, más que antagónicos, dos sistemas válidos que comparten la meta de lograr el beneficio y salud del ser humano, aunque haya diferencias en sus procedimientos.

Por ello, no es de extrañar que la consulta con facultativos dedicados a uno u otro sistema terapéutico, aunque similares, tengan diferencias. “Es así porque la perspectiva es distinta: el médico homeópata parte de la imagen de una persona que expresa su enfermedad de diferentes maneras, a través de síntomas y signos (lo que el experto percibe del paciente), mientras que el tradicional o alópata se enfoca en los síntomas para establecer un diagnóstico y dar tratamiento, sin olvidar que tiene un enfoque fragmentario del enfermo porque es visto a través de especialidades”.

Los medicos homeopatas,  más que fijarnos en la patología en sí, que desde luego es importante, tratamos de conocer más al paciente, de ubicarlo en su entorno y verlo como un ser integral. Esa es una diferencia notable.

Atenta observación

No es raro que la entrevista con un médico homeópata sea un poco más prolongada, ya que dicho especialista busca conocer el carácter del paciente y saber cómo cambia a causa de la enfermedad, sin olvidarse del análisis de las alteraciones del organismo.

El médico homeópata debe encarar la consulta sin prejuicios y actuar con seriedad, tacto, cautela, paciencia, conocimiento de la naturaleza humana y cultura médica; además, debe escuchar y observar atentamente al paciente.

El diagnóstico en Homeopatía no sólo se basa en la entrevista o la exploración del paciente, sino que también se respalda en métodos de diagnóstico sofisticados, ya sea de laboratorio o de gabinete.